Casos
Tres situaciones reales
Contadas sin nombres, porque son proyectos de nuestros clientes. Lo que sí es literal es el problema de partida y lo que cambió.
Industria
Una modernización de varios años
Un proyecto largo, con decenas de reuniones grabadas y transcritas, varias empresas implicadas y un alcance que se ampliaba sesión a sesión. El conocimiento estaba en cientos de páginas que nadie iba a releer, y los compromisos de cada reunión se perdían entre el acta y la siguiente.
- Las transcripciones pasaron a ser fuentes del proyecto
- De cada una salen propuestas de tarea con la frase de la que proceden
- Las ampliaciones de alcance dejaron de ser una sensación: son apuntes con fecha, autor y coste
Despacho de proyectos
Quince proyectos y una sola cabeza
El problema no era un proyecto: eran quince. Cada uno con su cliente, su estado y sus pendientes, y una sola persona intentando saber qué tocaba hoy en cada uno.
- Cada proyecto abre por lo que requiere atención hoy
- Documentos sin procesar, propuestas por decidir y, para los administradores, hallazgos serios sin atender
- La delegación se hizo posible: un responsable despacha su bandeja sin ver el resto de la casa
Desarrollo de software
Saber de verdad qué está hecho
La dirección no sabía qué estaba realmente terminado. El equipo técnico informaba con detalle, pero ese informe no llegaba nunca al tablero: alguien tenía que leerlo y trasladarlo a mano, y no pasaba.
- Tresmeta genera la petición de informe con las tareas concretas a verificar
- Cuando vuelve, extrae qué se completó, qué está a medias y qué no se tocó
- Una traducción manual que no se hacía pasó a ser una bandeja de cinco minutos
El hilo común
- Ninguno tenía un problema de almacenamiento. Todos tenían los documentos guardados. El problema era que nadie los volvía a abrir.
- Ninguno quería un sistema que decidiera solo. Hacía falta que alguien leyera todo y trajera a la mesa lo que había que decidir.
- En los tres, el valor apareció al mes. No el primer día: cuando ya había suficiente historia dentro como para que el sistema tuviera algo que contar.