tresmeta

Producto

Qué hace Tresmeta, pieza a pieza

Cada proyecto tiene su propio espacio: sus documentos, su wiki, su tablero, sus decisiones y su gente. Lo que sigue es lo que hay dentro.

Fuentes: los documentos reales del proyecto

Se suben actas, propuestas, contratos, hojas de cálculo, correos y transcripciones de reuniones. Tresmeta registra quién subió cada cosa y cuándo, y detecta por sí mismo si un documento ha cambiado. Si un documento se elimina, se puede eliminar también todo lo que generó — sin dejar tareas huérfanas por el camino.

Wiki: la síntesis que se mantiene sola

A partir de las fuentes se genera una wiki del proyecto organizada por temas y enlazada entre sí. Cuando llegan documentos nuevos se actualiza de forma incremental, sin rehacerlo todo. Los artículos se pueden editar a mano y esa edición se respeta.

Tareas: con responsable, origen y dependencias

Un tablero por proyecto con obligaciones, compromisos con terceros, trabajo interno y cambios de alcance. Cada tarea guarda el documento del que salió, quién la asignó y todo su histórico de cambios. Se pueden encadenar unas con otras: una tarea no es abordable hasta que las de las que depende están cerradas.

Bandeja: el punto donde decide una persona

Lo que el sistema extrae no entra directamente en el tablero: se acumula en una bandeja de propuestas con su documento de origen. Se aceptan, se corrigen o se descartan, de una en una o en bloque. La asignación de responsable es obligatoria para aceptar.

Decisiones: identificador estable e historial intacto

Las decisiones del proyecto se registran con un identificador propio y una fecha. Un cambio de rumbo no borra la decisión anterior: crea una nueva que la reemplaza, y la vieja queda marcada como tal. Nunca se pierde por qué se hizo lo que se hizo.

Asistente del proyecto

Un chat que responde con el conocimiento de ese proyecto concreto: la wiki, el estado de las tareas, las auditorías, el histórico. Puede además, si quien pregunta tiene permiso para ello, actuar sobre el tablero — cerrar una tarea con evidencia, cambiar una prioridad, dejar un comentario — y toda conversación que haya hecho cambios queda bloqueada para que no se pueda borrar el rastro.

Auditorías: lo que no cuadra

Seis revisiones automáticas sobre el proyecto: coherencia interna, lagunas de información, comunicaciones con el cliente, calidad de las fuentes, desviaciones del alcance y estado real de la implementación. Cada hallazgo se puede convertir en tarea, en decisión, o descartarse con motivo — y descartado no vuelve a aparecer.

Revisiones con acta

Un asistente guiado reúne lo pendiente de decidir, lo pasa tema a tema y genera al final un acta fiel de lo tratado y lo acordado. La misma mesa de decisiones que la auditoría, pero en lote y con documento.

Mensajería y anuncios

Conversaciones entre las personas del proyecto dentro de la propia herramienta, con un canal general por proyecto y un buscador sobre todo lo hablado. La dirección puede lanzar anuncios generales que llegan a todos.

Permisos pensados para clientes y colaboradores

Roles a dos niveles — en la herramienta y en cada proyecto — para que un gestor de proyecto gobierne el suyo, un asesor externo aporte sin ver lo que no le toca, y el cliente pueda entrar a consultar sin tocar nada.

Control

Lo que hacemos para que puedas fiarte

Un sistema que lee documentos y propone trabajo se puede equivocar de dos maneras: inventándose cosas o dejándose cosas. Las dos se miden.

  • Nada se aplica solo. Ninguna tarea, decisión o cambio entra en el proyecto sin que una persona lo apruebe.
  • Se mide lo que se escapa. Después de cada procesado, dos modelos independientes revisan los mismos documentos y señalan lo que el sistema no propuso. Los huecos se ven, no se esconden.
  • Se mide lo que se inventa. Los artículos de la wiki se contrastan contra las fuentes: si un texto afirma algo que los documentos no dicen, sale marcado.
  • Se evitan los duplicados. Tres barreras distintas impiden que la misma tarea entre dos veces con otras palabras, y cada bloqueo queda registrado y es reversible.
  • Todo deja rastro. Quién hizo qué, cuándo y a partir de qué documento. Incluido lo que hizo el asistente en nombre de alguien.
  • El gasto está a la vista. El consumo de inteligencia artificial se contabiliza y se puede topar.

Se entiende mejor con vuestros documentos delante

Empezamos por un proyecto real y se ve funcionando en una semana.